Esther Chamocho López
Durmiendo, soñaba contigo,
desperté y seguí soñando,
imaginé que existías,
sentí que te quería
pensé que te amaba
y volví a soñar porque me querías.
Lágrimas con emociones,
llenas de ti y de mí,
llenando surcos de pasión,
aclarando tristezas
y llenando melancolías,
lágrimas para quererte,
y secarlas con sentimientos.
Me convertí en ti,
sentí que era tú
y siendo tú,
te amé aún más
para no dejarte de amar.
Mil razones para pensarte
cien para admirarte
y una sola para no olvidarte:
Quererte.
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